Jardinería

Pulgones


Pulgones: qué son


Los pulgones son los "piojos de las plantas" comunes, bien conocidos por los cultivadores aficionados y profesionales por su predilección por la savia de las plantas. Esta sustancia es su fuente de sustento, pero también es un compuesto vital para las plantas, que, después de repetidas
Los banquetes de estos insectos pueden enfermarse, debilitarse y morir.
Sus tamaños varían de uno a cuatro milímetros y pueden ser amarillos, verdes, grises o negros.
Pasan por dos fases en la vida, un alado y un attera (sin alas). Cuando están en la primera forma, pueden moverse fácilmente de una planta a otra y migrar incluso a distancias enormes. En la forma attera, se dedican casi exclusivamente a la reproducción, lo que da lugar, a través de ciclos rápidos, a una descendencia extremadamente numerosa. Es por eso que encontramos nuestras culturas literalmente cubiertas con numerosas colonias.

Daño a las plantas



Sus piezas bucales son del tipo chupa-piercing, típico de los piojos comúnmente llamados, que usan para acceder a las venas de las hojas de las cuales chupan los preciosos alimentos. Mientras chupan la savia, los pulgones introducen saliva. La saliva contiene algunas sustancias, algunas de las cuales contienen una hormona del crecimiento. Esta hormona, al estimular un crecimiento anormal de los tejidos, provoca la formación de hiperplasias llamadas "galle" o "pseudogalle". Los áfidos utilizan estas nuevas formaciones como protección y como fuente de nutrición.
La savia es una sustancia muy rica en azúcares, producida por las partes verdes de la hoja gracias a la síntesis de clorofila. Los pulgones se alimentan de ellos en exceso y el exceso es expulsado por los pulgones mismos y permanece en la superficie de las plantas, dejando las típicas manchas pegajosas y azucaradas, que se llaman "honeydew". Estas sustancias también son el alimento favorito de hongos y bacterias, en particular de hongos saprofíticos particulares llamados "micelio oscuro" o "fumaggini".
Además del daño causado por la alimentación derivada de vegetales, surge un nuevo problema, ya que estos hongos filtran la radiación solar, disminuyendo la actividad fotosintética de la planta y reduciendo aún más la concentración de nutrientes dentro de ella.
Para el productor profesional, esta sinergia de daños tiene importantes repercusiones económicas, ya que los productos de la planta son de mucha menor calidad y deben venderse a un precio más bajo.
Además de hongos y bacterias, hay otros deliciosos animales azucareros, como las hormigas. Estos tienen una relación simbiótica con los pulgones, o colaboran entre ellos ayudándose unos a otros. Las hormigas, para garantizar la abundancia de azúcar en las hojas, ayudan a los pulgones a protegerlos de los depredadores y a transportarlos en los brotes. De esta manera, usan los pulgones como una cría real.
Los pulgones, además de las hormigas, tienen otros medios de defensa, como el "sifón", un órgano ubicado en el abdomen que secreta sustancias cerosas particulares que, inicialmente líquidas, se solidifican en contacto con el aire. De esta forma atrapan al desafortunado depredador que estaba atacando al insecto. Cuando los pulgones son atacados, producen una feromona particular que los compañeros reconocen como una señal de peligro, gracias a la cual se alejan de la zona peligrosa.
Las plantas también sufren la acción de ciertos virus y bacterias. Los pulgones que pasan de una planta a otra pueden convertirse fácilmente en portadores de organismos patógenos, infectando plantas sanas después de alimentarse de una planta enferma.
Además, su acción compleja, en particular la perforación e introducción de saliva, causan alteraciones fisiológicas que permanecen en el tiempo. Los conductos que transportan la savia para suministrar nutrientes a los diversos aparatos de alimentación pueden verse comprometidos o de otra manera deficientes en su función. En consecuencia, toda la planta sufrirá en el futuro, luego de una intensa agresión por pulgones y plagas.

Cómo se reproducen



Los pulgones pertenecen a esas especies de insectos que se reproducen por viviparidad y partenogénesis. Esto puede considerarse un tipo de reproducción asexual ya que la fertilización no es necesaria para originar el embrión. Además, los pulgones implementan el llamado "boxeo de las generaciones" para el cual el embrión ya se ha formado en el cuerpo de los padres y ya puede albergar un nuevo embrión.
Los nuevos bebés no nacidos se llaman "neanidos" y ya pueden alimentarse por sí mismos. Se enfrentan a un ciclo de silencio de una semana, después del cual ya pueden considerarse individuos adultos.
Las hembras pueden dar a luz de tres a seis ninfas todos los días, durante un ciclo que puede durar varias semanas.

Pulgones vegetales: la lucha contra los pulgones


Los pulgones no toleran mucho los climas fríos, prefieren los cálidos y secos. Los fuertes vientos y la lluvia tampoco son tolerados, lo que perturba el ataque a la planta y pone en peligro su supervivencia.
Sin embargo, logran adaptarse fácilmente a diferentes tipos de climas templados, y sobre todo deben tener cuidado con sus depredadores.
Muchas plagas, incluidas varias especies de pulgones, han desarrollado una resistencia efectiva a los insecticidas con el tiempo. Estos siempre han sido el arma principal disponible para los agricultores para erradicar los pulgones. Pero fue precisamente el abuso de estos para inducir tales resistencias, haciéndolos cada vez menos útiles. Además, los insecticidas contribuyen, junto con otras prácticas destructivas, al empobrecimiento de la tierra con el consiguiente daño enorme y ecológico.
La última frontera de la lucha contra los insectos fitófagos, incluidos los pulgones, está representada por el control biológico. Consiste en utilizar los depredadores de tales insectos para deshacerse de ellos sin causar daño. Pero no es suficiente obtener una gran cantidad de estos antagonistas de áfidos, ya que causaría un nuevo desequilibrio. En cambio, es necesario alternar, en diferentes momentos o en espacios alternos al mismo tiempo, cultivos de plantas que atraigan naturalmente esta fauna.
Esto no conduce a una destrucción total de los insectos, sino a su reducción con respecto a una cadena ecológica de la que forman parte.
Entre los numerosos depredadores que se alimentan de pulgones encontramos los coccinélidos, los dipterans, los antocóridos y los neurotters crisópidos, tanto adultos como larvas. También hay numerosas aves codiciosas de estos insectos, como golondrinas, currucas y pechos.
Los insecticidas utilizados generalmente se basan en piretrina, pero, como ya se mencionó, es aconsejable usarlos solo en casos extremos.